Claves de la educación democrática

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El pasado 12 de febrero tuvimos la suerte de recibir al pedagogo finlandés Marko Koskinen. Ha trabajado durante más de 20 años como profesor en Finlandia y en 2005 creó la primera escuela democrática en el país con el mejor sistema educativo del mundo según la mayoría de los expertos.

En su visita a España pudimos visitar varias escuelas y ofreció una conferencia sobre la educación democrática en el sistema educativo finlandés.

A continuación os dejamos algunas de las claves de la conferencia y al final de este post podrás ver el vídeo completo de la conferencia.

Claves de la educación democrática

-       La educación democrática es aquella en la que todos los miembros de la comunidad educativa participa en el proceso de la toma de decisiones. No hay una sola persona, como un director o algo así que tome todas las decisiones, todo se decide y se discute entre todos. Incluso un alumno de cuatro años puede tener el mismo poder que un profesor.

-       No hay un único tipo de escuela democrática, sino que hay muchas formas diferentes de escuela en función de lo que los estudiantes y profesores deciden.

-       Hay algunas escuelas democráticas que tienen lecciones normales, normalmente otras clases son opcionales, y los alumnos no están obligados a ir a ningún sitio. Posiblemente tengan varias materias y ellos suelen ir y atender. También hay otras escuelas más abiertas en los que puede que no se imparta ninguna lección a no ser que alguien lo pida. Son escuelas sin aulas, incluso sólo un campus, donde cada uno puede ir donde quiera y hacer lo que quiera siempre dentro de los límites de las normas establecidas entre todos.

-       La educación democrática se basa en el principio de que los niños y niñas aprenden mejor cuando tienen voz en lo que hacen y en la comunidad a la que pertenecen. Y también, cuando los niños pueden decidir lo que aprender, están más motivados y disfrutan aprendiendo.

-       Cuando empecé a investigar sobre educación alternativa, la escuela democrática me apasionó. Me di cuenta de que es posible estar en una escuela sin que nadie te obligue a hacer nada, y sin embargo, aprender exactamente lo mismo o incluso más que con un programa tradicional, y todo ello disfrutando y con alegría.

-       Al igual que en otros países del mundo, la formación del profesorado sigue siendo muy tradicional. Muchos profesores me han confirmado que lo que estudian para ser profesores realmente no les prepara para su trabajo.

-       Se acaba de lanzar un nuevo curriculum para Finlandia que entará en vigor en 2016, y se contemplan cosas como que todos los alumnos deben participar en el proceso de toma de decisiones de algún modo, y también estar involucrados en la elaboración del plan de estudios del colegio.

-        Inicié mi propia escuela democrática en 2005, y tras el tercer año ideé una nueva forma de aprender que consistía en transformar el curriculum en pregunta y tareas. Por ejemplo, en biología hay más de 400 preguntas y tareas y los alumnos son libres de elegir qué preguntas y tareas quieren hacer y cuándo.  Y todo esto está online, así que cada alumno puede desarrollar su propio laboratorio de aprendizaje con estas preguntas y así es como el proyecto pasó a ser “Knowledge Constructors” (constructores del conocimiento).

-       Vivimos en una sociedad como la actual que llamamos democrática, pero que en realidad dista mucho de ser democrática, es más como una federación de grandes empresas donde otros deciden por nosotros. Nosotros no tenemos el poder de decidir, otras personas lo tienen  y nosotros no tenemos el dinero para decidir, otros lo tienen. De hecho, menos del 7% de la población mundial tiene el poder. Así que vivimos en un sistema menos democrático que la democracia de la Grecia Clásica en algunos aspectos. Así que no es de extrañar que no tengamos una educación democrática, porque la sociedad no es verdaderamente democrática. Pero si empezamos por democratizar la educación, puede que a través de ello, logremos también sociedades más democráticas.

-       Los profesores juegan un papel clave en la transformación de la educación, porque tienen bastante autonomía a la hora de decidir cómo enseñar y cómo configurar el aula. La primera clave es ser entusiasta con la educación y la enseñanza, y si tú amas aprender, es probablemente la clave de transferir eso a tus alumnos. Si eres capaz de mostrar tu entusiasmo por el aprendizaje en general, transformarás también a los alumnos. Otra clave es que todos somos personas, todos somos iguales en derechos, y si el profesor trata como a un niño pequeño como una persona completa, esto cambia mucho las cosas. Basta con que una persona te trate como a una persona igual que tú, como un adulto, para que transforme tu vida entera.

-       Nunca hay que subestimar el poder que tiene el profesor, y nunca hay que tomarse a uno mismo muy en serio.  Porque es sumamente importante lo que uno hace como profesor, pero no son las acciones del profesor las que cuentan realmente, sino cómo lograr que sus conocimientos e ideas se transformen en acciones por parte de los alumnos. Así que vosotros sois más como facilitadores, no sé si esa es la palabra adecuada, más como alguien que anima y motiva y ayuda a que el alumno tenga mejor futuro.

-       ¿Cuáles son los riesgos de dar poder a los estudiantes en la educación democrática? Esto es una pregunta muy frecuente. Esto se responde con otra pregunta, ¿cuáles son los riesgos de no dar poder a los niños? Si en educación democrática damos poder a los estudiantes, por supuesto no consiste en decirles que se vayan y vivan por su cuenta, les apoyamos, establecemos límites, creamos normas junto a ellos. De esta manera se les da seguridad y a la vez se les deja el máximo de libertad dentro de ese entorno seguro. Y así aprenderán gradualmente, poco a poco, cómo usar esa libertad. Un buen ejemplo es cuando llega a la escuela democrática un alumno nuevo de la escuela tradicional, suele necesitar un año para saber gestionar esa libertad.

-       Todos recordamos que tardamos mucho en comprender que verdaderamente ya éramos libres y podíamos hacer lo que quisiéramos y aún muchos no lo hemos comprendido. Es muy difícil darse cuenta de que uno está a cargo de su propia vida. Porque cuando éramos niños todo el mundo insistía en que no éramos capaces de tomar decisiones por nosotros mismos. Siempre había alguien que sabía mejor lo que era bueno para ti. Así que yo preguntaría cuál es el riesgo de no darles poder a los niños.

-       El concepto básico de la educación democrática parte del concepto de que el ser humano es bueno por naturaleza y la confianza viene de la idea de que cuando confías en alguien esa persona suele convertirse en alguien digno de esa confianza.

-       Para transformar una escuela tradicional en una escuela democrática, hay una solución muy sencilla, tan sólo hay que preguntar a los alumnos qué es lo que quieren aprender o cómo quieren hacerlo.  Pero hay que tener una mente muy abierta, porque si preguntamos a los niños qué quieren hacer pero luego respondemos “no, eso no se puede hacer”, los niños van a sentir que tienen poco poder y será más difícil la próxima vez que preguntes.  Puede ser buena idea decirles previamente cuáles son los límites, sobre qué cosas pueden decidir de verdad. Podemos darles las opciones, porque muchas veces, los alumnos no conocen entre qué opciones pueden elegir. Así que el papel del profesor es darles las ideas de lo que es realmente posible y también dejarles verdaderamente decidir.

-       Cuando dejas decidir a los alumnos se crean verdaderos debates. A veces ocurre que de un tema inicialmente muy simple se pasa a un debate realmente profundo sobre muchas cosas. Y ahí radica la belleza de la educación democrática. Todo gira en torno a la conversación, a la comunicación. Puedes empezar en un punto y acabar en otro totalmente distinto.

-       Se puede elegir un órgano de representantes de los alumnos que participen en las reuniones de profesores y decidir acerca de cómo debe ser el recreo y otras cosas así, o se les puede dar una cantidad de dinero que ellos puedan gastar en lo que quieran. Pero si se quiere ser una verdadera escuela democrática, no deberíais elegir a unos cuantos alumnos de entre todos ellos, sino que debes involucrarles a todos en la toma de decisiones, porque no es realmente democrático para los alumnos si están excluidos de la toma de decisiones.

-       Cuando uno va a una escuela democrática y ve el disfrute en la cara de los niños, cómo se sienten ellos, más libres, se ve claramente que eses es el camino que debemos seguir.